Cómo reducir el consumo energético de una instalación de aire comprimido
El aire comprimido es uno de los servicios auxiliares más caros de una fábrica y casi siempre el peor medido. Estas son las medidas que más veces hemos visto funcionar, ordenadas de menor a mayor inversión.
Antes de nada, una advertencia: sin medir no hay ahorro demostrable. Se puede aplicar una medida y notar algo, pero solo con datos antes y después se sabe si ha servido y cuánto. Por eso el punto de partida honesto de cualquier plan de ahorro es una medición del sistema.
1. Eliminar fugas
Es la primera medida en casi todas las instalaciones y la que antes se paga. Una fuga consume las veinticuatro horas del día, también con la planta parada, así que su coste anual es proporcionalmente mayor que el de cualquier ineficiencia del proceso.
Lo habitual es que las fugas no estén en un punto grande, sino repartidas en decenas de puntos pequeños: acoplamientos rápidos, latiguillos, purgas manuales entreabiertas y tomas de máquinas retiradas. Cómo localizarlas se explica en cómo detectar fugas; el servicio correspondiente es la auditoría de fugas.
2. Bajar la presión de trabajo
Muchas instalaciones trabajan por encima de lo que necesitan porque en algún momento se subió la consigna para compensar una caída de presión en la red. Esa subida no se revirtió nunca, y desde entonces toda la planta comprime de más.
La forma correcta de plantearlo es al revés: identificar qué presión mínima exige el punto de consumo más restrictivo, corregir la caída que haya en la red y ajustar la consigna a lo necesario. Lo desarrollamos en cómo afecta una presión excesiva al consumo eléctrico.
3. Corregir el consumo en vacío
En un equipo de velocidad fija, cuando no hay demanda el motor no se para: entra en vacío y sigue consumiendo sin producir aire útil. Compare en el cuadro las horas totales con las horas en carga: la diferencia es el tiempo que el equipo pasa girando para nada.
Si esa diferencia es grande, las soluciones posibles son ampliar la acumulación, ensanchar la banda de presión, repartir la producción entre dos equipos o valorar un variador. Cuál conviene depende del perfil de demanda, no de una regla general.
4. Revisar la sala de compresores
Un compresor aspira aire del ambiente. Cuanto más caliente es ese aire, menos masa de aire mueve por cada vuelta y peor es su rendimiento. Una sala que se calienta porque el aire caliente del propio equipo recircula penaliza el consumo todo el verano, además de provocar paradas por temperatura.
- Comprobar que la entrada de aire fresco tiene superficie suficiente.
- Asegurar que el aire caliente sale de la sala y no vuelve a la admisión.
- Llevar la toma de admisión a una zona limpia y fresca cuando sea posible.
- Mantener limpio el radiador: una capa de polvo reduce el intercambio de forma notable.
5. Sustituir los usos inadecuados
El aire comprimido es una de las formas más caras de mover energía en una fábrica. Emplearlo para tareas que se resuelven con otro medio es un gasto que rara vez se cuestiona porque la toma ya está puesta.
- Soplado para limpiar puestos de trabajo o secar piezas, con pistolas abiertas sin boquilla eficiente.
- Agitación de líquidos en depósitos donde podría emplearse otro sistema.
- Refrigeración de zonas o de cuadros mediante aire comprimido.
- Movimiento de cargas donde un sistema eléctrico haría el mismo trabajo.
No siempre hay alternativa, pero conviene saber lo que cuesta cada uno de estos usos antes de darlos por buenos.
6. Mantener los consumibles al día
Un filtro de admisión saturado obliga al equipo a aspirar con más depresión; un filtro de línea colmatado obliga a subir la presión general para compensar su caída; un separador al final de su vida hace lo mismo. Ninguno de los tres para la planta, y por eso se aplazan.
En mantenimiento esa sustitución se planifica por horas y por presión diferencial, que es como debe hacerse.
7. Recuperar el calor
Casi toda la energía eléctrica que consume un compresor acaba convertida en calor. Cuando existe una demanda térmica cercana (agua caliente sanitaria, calefacción de una nave, precalentamiento de un proceso), esa energía puede aprovecharse en lugar de expulsarse al exterior.
Es una medida de inversión media o alta y su interés depende por completo de que haya un consumo de calor real y próximo. Sin él, no compensa.
Ponga cifras a su instalación
Medimos caudal, presión y consumo eléctrico durante una semana y le entregamos las medidas ordenadas por retorno.
Por dónde empezar
Si tuviéramos que elegir un orden para una planta que nunca ha medido: primero una prueba sencilla de fugas, después la comprobación de la presión mínima necesaria y de la caída en la red, y solo entonces cualquier decisión que implique cambiar equipo.
Invertir en un compresor nuevo sobre una instalación con fugas y con presión excesiva es comprar un equipo mejor para hacer el mismo desperdicio con más eficiencia nominal.
¿Quiere aplicarlo a su instalación?
Podemos medir su sistema y decirle qué parte de lo que se explica aquí le afecta y en qué medida.
Servicios relacionados
Auditorías de aire comprimido
Medición de caudal, presión y consumo eléctrico para saber qué cuesta su aire comprimido.
Auditoría de fugas
Localización por ultrasonidos, cuantificación de la pérdida y plan de reparación por prioridad.
Mantenimiento de compresores
Mantenimiento preventivo y correctivo, con contratos de alcance definido por escrito.
Compresores industriales
Tornillo, pistón, scroll y velocidad variable. Qué equipo encaja con el consumo real de su planta.
Consultar sobre eficiencia energética
Indique cuántos compresores tiene, su potencia aproximada y los turnos de la planta.
Si prefiere hablarlo, llame al 604 092 007. Por teléfono se acota en minutos un diagnóstico que por correo llevaría un día.